Por Salvador Montoya/Escritor
Me acerco con mi
amigo el guitarrista Sergio Carrasquel al set de grabación. Allí están los soñadores, creando un
cortometraje con arte guerrillero, con furias colectivas. Los hermanos Liendo
(Jony y Daniel), Gerson Veloz, Andrés Benitez, Rosmar Medina y Saray Mendoza
junto a su director César Solano trabajan su drama. También están Karla
González y Mariannys González. Escribió el genio poeta español Antonio Machado
(su poética guía este ensayo) que: “El
ojo que ves no es/ojo porque tú lo veas/es ojo porque te ve” (Revista de Occidente, n° III, 1923). El set
está sombreado, hay una cama donde los personajes viven una suerte de sueño
impertinente, en ese dormir mueven su cuerpo con sus fantasmas, con sus
represiones, son olas de miradas que no
ves. Sí, es que el espejo va contigo. Cuando cortan las escenas, nos
saludamos con la efusión de siempre. César Solano es un animal urbano, de
cultura pop, lanzado hacia la arena multimedia. Nos conocemos desde hace mucho;
hemos discutido, peleado y reído por los
mismos temas de siempre: la creatividad, la realidad espiritual del hombre, la
rebelión de los paradigmas, la revolución del arte, el estado de nuestras
sociedades. Me invita a que le aporte algunas ideas, yo simplemente hago una mayéutica con su
equipo porque las respuestas están tácitas. Son unos genuinos cronopios:
Jony, intuitivo en el arte visual; Daniel, bilingüe de inteligencia múltiple;
Gerson, cantante urbano y ahora actor desesperado, Andrés, otaku con un
imaginario creativo; Rosmar, delirante en su personaje; Saray, traviesa de
talante inquisitivo. Les reitero mi fe en ellos, en su creatividad, creo en sus
talentos. También dice Antonio Machado: “Mas
busca en tu espejo al otro, / al otro que va contigo” (Antonio Machado, Nuevas Canciones, Madrid, Mundo Latino,
1924). Quien se busca en ese espejo hace
que su vida sea una maravilla compartida. Y por último, Antonio Machado
afirma: “Entre el vivir y el soñar/hay
una tercera cosa. /Adivínala” (Nuevo Mundo,
n°363, 22 de diciembre de 1922). Y yo sé que estos calaboceños (cristianos y
rebeldes, que al final son la misma actitud) están no sólo adivinando ese
enigma, sino exponiendo el secreto en el
espejo de lo que somos.
Ser llamados cronopios primero despertó nuestra atención (ya que no conocíamos la palabra) pero al descubrir su significado nos sentimos altamente alagados y llenos de satisfacción. Todo esto nos confirma que has dejado de ser un escritor más, para convertirte en nuestro CRONOPIO MAYOR.
ResponderEliminargracias bro, sólo que no pienso quitarle ese título a Julio Cortázar, a quien todos en el mundo le llamamos así (El cronopio mayor), pero ahí voy, sólo soy un escritor que anda por ahí...gracias...
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarAhora si aparezco en el texto hahaha xD excelente Salvador muchísimas gracias por tu apoyo, queremos llegar a grandes, pero sin comenzar desde lo mas bajo esa grandesa no serviría de nada, la superación y progreso son los caminos por excelencia al exito
ResponderEliminarUstedes son los excelentes, sigan así...pa'lante....cronopios...
Eliminar