jueves, 31 de enero de 2013

LA MUERTE DE LA SABIDURÍA

Por Salvador Montoya/Escritor
 
El escritor venezolano Roberto Hernández Montoya puntualiza los principios que edifican un sistema de ideas, al exponer lo siguiente: “Cuando una doctrina quiere convencer construye un sistema de ideas riguroso y consistente. Uno lee a Santo Tomás y no necesita ser creyente para abismarse ante el genio del Doctor Angélico hasta el punto de lamentar no creer en doctrina argumentada con tanta mente. Igual Aristóteles, Descartes, Kant, Hegel, Marx, Bello. Les leemos los libracos y sudamos y pataleamos y aplaudimos incluso sin convencernos. En cualquier caso aprendemos a pensar, a persuadir, a disuadir. ¿Cómo es buen sistema de ideas? Se pueden decir muchas cosas pero hay una obvia: que sea consistente, lógico, riguroso, etc. Su falsedad puede estar quizás en sus premisas pero hasta una catedral de ideas puede construirse a partir de principios falsos. Es cuestión del paquete axiomático” (Roberto Hernández Montoya (24/03/09), Escombros ideológicos en http://aporrea.org/actualidad/a74882.html). Por tanto, los paquetes axiomáticos pueden ser para esclavitud o para liberación. Demuestra John Sommerville que: “En los años 1880, Joseph Pulitzer, el famoso editor, concibió que sus periódicos urbanos existían primeramente para vender espacio publicitario, no para distribuir noticias. Los periódicos podrían incrementar los niveles para el espacio publicitario por el crecimiento de su circulación, y ellos podrían aumentar la circulación por sensacionalizar sus noticias. Así que las noticias se convierten en la publicidad para sus periódicos –realmente la publicidad de sus publicidades” (John Sommerville, How the news make us dumb, (The death of wisdom in an information society), Downers Grove, Illinois, Intervarsity Press, 1999, p. 146: Traducción personal). Muere la sabiduría si aceptamos que la opresión, las injusticias y la banalidad sean algo normal y que se conviertan como el alimento de nuestros pueblos y de nuestras mentes.  Es la muerte de la sabiduría, es hacer fenecer las verdades que hacen libres a los hombres. Noticias para hacernos imbéciles, no para cultivar la conciencia crítica, pilar fundamental para la libertad ciudadana y la soberanía. Por ello, quien se niegue a pensar su existencia, a contradecirla y hacerla materia de estudio en libros, diálogos, vivencias, viajes, meditaciones acabará amando la estupidez como ya lo intuyó Borges en sus Ficciones.

¿QUÉ SIGNIFICA EL MUNDO DE HOY?



Por Salvador Montoya/Escritor

Redactó el inmenso filósofo venezolano Ludovico Silva que: “Interesa mayormente responder a la pregunta: ¿cuál es la diferencia específica del mundo de hoy? Podemos adelantar que uno de sus rasgos más salientes es su universalidad planetaria” (Ludovico Silva, La interpretación femenina de la historia, Caracas, Ediciones Centauro, 1987, pp. 140-141). Y sobre ese rasgo el poeta venezolano Gustavo Pereira narra una parábola hermosa  de cómo la búsqueda de mundos es paradójica, donde un joven poeta suramericano parte hacia cierta región del Asia Oriental, en Shandong, pues allí según se encontraba la sabiduría. Padeció mil avatares y después de llegar al muelle oriental de Alejandría se encuentra con un viejo de barba blanca y larga, quién le preguntó qué barco debía tomar para viajar a América. Y por último el viejo le dice: “Vengo de Shandong, y voy a tu país en busca de la sabiduría” (Gustavo Pereira, Cuentas, Caracas, Monte Ávila Editores, 2007, p. 38). Ya planteaba George Orwell en su novela 1984 como el poder invade los sueños de la gente. Ese es el mundo de hoy: gira alrededor de un consumo baldío, con un pragmatismo suicida, y excluye aquellos que disienten del sistema. De tal forma que las personas no se sienten plenamente realizadas sino tienen el auto de sus sueños, o no se visten como tal artista de televisión. Están cosificados. Sin embargo, hay pueblos que siguen el camino del ser humano en sabiduría. En la película Seven (traducida como Los pecados capitales) termina la historia haciendo alusión a un pensamiento de Hemingway: “El mundo es un maravilloso lugar por el que merece la pena luchar”. El personaje central de la película agrega que él está de acuerdo con la segunda parte de ese pensar. Yo diría que: mientras se luche, la vida en el mundo siempre será maravillosa.

EL USO INTELIGENTE DE LOS DERECHOS POLÍTICOS

Por Salvador Montoya/Escritor

León Panetta, secretario de defensa de USA, estuvo en la primera fila en la audiencia semanal, dada en el auditorio de la Santa Sede. Esa era su tercera audiencia papal para ese ferviente católico de ascendencia italiana. Panetta besó la mano del papa Benedicto XVI y éste le dijo: “Gracias por ayudar a proteger al mundo”. El jefe del Pentágono estadounidense le respondió: “Ore por mí” (Véase Carlos Fredo (2013). Reunión de León Panetta con el Papa Benedicto XVI en http://noticias.starmedia.com/sociedad/reunion-leon-panetta-con-papa-benedicto-xvi.html).  ¿Qué protección ofrece al mundo los servicios del Pentágono para que una máxima autoridad religiosa esté agradecido con el director de esa institución? ¿De qué cosas nos intentan proteger? ¿De quiénes nos pretenden cuidar? Ya en 1949, el genio Albert Einstein había escrito: “Además, bajo las condiciones existentes, los capitalistas controlan inevitablemente, directa o indirectamente, la principales fuentes de información (prensa, radio, educación). Es por lo tanto muy difícil para el ciudadano, y en la mayoría de los casos prácticamente imposible, llegar a conclusiones objetivas y hacer uso inteligente de sus derechos políticos” (Albert Einstein, Sobre el humanismo, Caracas, Ediciones de la Presidencia de la República, 2007, 15). Quien ejerce sus derechos políticos inteligentemente procura un mundo sin guerras, narcotráfico o injusticias sociales. No hay que ser muy docto para saber que el Pentágono mantiene guerras en medio mundo, apoya desestabilizaciones en países que ejercen su soberanía  y con su presupuesto de guerra se podría eliminar el hambre en la tierra. Como dice muy bien Frei Betto: este no es un mundo globalizado sino globocolonizado. Por ello cuando supe de esas gracias dadas por el Papa a Panetta, recordé aquellas palabras de Poe en su magistral cuento-poema  Silencio: “Escucha, hijo mío, dijo el demonio poniendo su mano sobre mi cabeza…”. Una persona libre no se deja guiar por manías diabólicas: destruir, hacer guerras, asesinar.