viernes, 6 de abril de 2012

SENTIDO DE PATRIA


Por Salvador Montoya/Escritor



Entramos a su oficina: iluminada, en orden, placentera. Al lado de su escritorio firmaba unos papeles Eleonor Jiménez de Mendoza (Tita). Nos pidió a mi jefe y a mí que nos sentáramos. Antes mi jefe nos presentó con galantería. Me sonrió y me percaté que lleva una felicidad ajena a los negocios.
-Bueno Salvador, bienvenido y si estás aquí es porque tienes el perfil del líder Polar. Pero cuéntame, ¿a qué te habías dedicado antes? ¿en qué trabajabas?
Sentado y relajado, con las piernas cruzadas le miré a los ojos y hablé sobre mi herencia paternal del cultivo intelectual, del privilegio de haber sido formado en una organización norteamericana para hacer labor social y espiritual, de mis frutos literarios, de mi amor por Venezuela y de mi trabajo con las comunidades.
-Te felicito por ese sentido de patria. Por estar aquí con tu país-acotó ella con laconismo.
Y no pude desaprovechar la oportunidad y agregué:
-Ya que usted habla de patria, el escritor oriental, de Clarines, Alfredo Armas Alfonso escribió un libro llamado El osario de Dios, allí al final de sus páginas, él afirma que la patria no es un pedazo de suelo, bajo un pedazo de cielo, sino que la patria es el amor. Y eso es lo que hace resucitar al osario de Dios: el amor a la patria, a la humanidad.
-¡Qué bello Salvador! ¡Éxitos pues!
Nos despedimos con un beso y un abrazo. Agregó ella que pronto nos visitaría por Calabozo. Y salí de su oficina dichoso de patria.

DESDE LA QUEBRADA DEL DIABLO

Por Salvador Montoya/Escritor


Me hace sentarme en la silla de su escritorio. En su oficina hay templanza y progreso. Gustavo comparte sus experiencias con una modestia impactante. Él va a la computadora y revisa los números de asistencia al servicio de la iglesia cristiana que dirige. Me confiesa haber sido analfabeta y el haber intentado suicidarse. Se escapó de su casa a la edad de once años. Recuerda también que tenía una tía en la santería y tuvo un hermano sacerdote católico.
-La vida me fue dura Salvador. Por eso quise suicidarme. A los siete años me sacaron de la escuela porque tenía retraso de aprendizaje.
Gustavo me habla como al filo de la navaja. A los 19 años tomó unos cables y completamente ebrio, drogado se fue a la quebrada del diablo a quitarse la vida. Y cuando amarró los cables a su cuello escuchó la voz que le transformó la existencia. La voz le dijo:
-Yo te amo, soy tu Dios.
La misma voz le dijo que fuera a su casa. Y le dijo que buscara en una gaveta, y allí había un libro. Y cosas hermosas que le dijo la voz, luego un amigo que llegó de repente, leyó -donde Gustavo marcó en la Biblia- lo mismo que la voz le había dicho. Y Gustavo de esas experiencias espirituales aprendió a leer y a escribir. Hoy es un pastor exitoso.
-Sé de donde vengo y quien me dio una vida nueva.
Y nos abrazamos convencidos de ese amor divino.

CENAR CON EL ASESINO

Por Salvador Montoya/Escritor



Se pone el saco y ordena a la servidora que me lleve un café caliente. Gustavo se arregla el cuello de la camisa y me ofrece sus enseñanzas.
-Y luego que me rescató de la inmundicia de la quebrada del diablo, Dios me dijo que invitara a cenar al asesino de mi familia, que le dijera que Dios lo ama.
Se transporta Gustavo a esa época dicembrina. Había pasado tres días llorando desde que la voz divina le había dicho: Yo te amo. Caminó asombrado y llegó a la casa del hombre que le había quitado la vida a un tío, a un primo y a otros familiares. Gustavo le dice al asesino que no está armado, que no tenga miedo.
-Vengo a invitarte a cenar, no vengo a ajusticiarte. Vengo a decirte que Dios te ama.
Con los ojos brillosos de alegría, Gustavo me dice que el asesino cuando escuchó sus palabras comenzó a llorar y le respondió:
-¿Qué tienes tú? Porque siento que algo extraño está sobre mí.
El shock fue mayor cuando llegó a su casa con el invitado de lujo. Su madre y su hermana lo rechazaron. Sin embargo, Gustavo apacible, les dice:
-Pero Dios es amor y él nos ama, madre.
Cenar con el asesino no es lo increíble, lo maravilloso es el amor lo que hace cambiarle el destino a todos. Y tomamos café con los corazones contritos.

LE DOY LA PALABRA

Le doy
La palabra a la conciencia:
Diálogo subterráneo
Con lo que somos,
Fracasa el éxito
En su prestigio
Y hasta el ataúd
Es laurel,
Es primavera…
Le doy
La palabra a la conciencia:
Vía láctea
De la libertad,
De la esperanza.

miércoles, 4 de abril de 2012

EL LENGUAJE QUE DA LA VICTORIA

Por Salvador Montoya/Escritor


Promueve George Lackoff en su libro No pienses en un elefante que si quieres vencer a tu enemigo no uses su lenguaje, enmárcalo en el tuyo. No es evitar el debate, es hacer que tu enemigo use tus palabras y de allí asuma tu cultura y por tanto tu postura, tu mente, tu manera de vivir. Nada nuevo. Eso lo vemos en Hamurabi, en Heródoto, en Sócrates, en Sófocles, Salomón, en el profeta Isaías. Ahora bien, Jesús de Nazaret nos enfoca en tres principios comunicacionales inmejorables si queremos ser vencedores en este mundo confuso y caótico. Jesús de Nazaret propone un análisis crítico, una hermenéutica transversal. Sólo un lenguaje que produzca amor puede vencer. Las fablas de la ira, del rencor, del fatalismo producen desosiego, incertidumbres, locuras. Sólo un lenguaje que produzca fraternidad, fuerza, cohesión puede dar el triunfo. En la película venezolana El enemigo de Luis Alberto Lamata se dispara el pensamiento de oro comunicativo: si quieres vencer al enemigo, no actúes como el enemigo. Se actúa como el enemigo si rompemos los valores de justicia y honestidad, por eso las causas se apoyan en lenguajes que reproduzcan el conocimiento, la paz, la imaginación, la creatividad. Sólo se vive en victoria manejando el lenguaje de Jesús. El idioma de Jesús es la vida en abundancia, es el fluir constante de las bendiciones, es el desarrollo de todo el potencial que poseemos como seres humanos, es vivir en la verdad y ser transformados por ella cada día. La falta de entendimiento, el fárrago impetuoso que nos destruye proviene de excluir de nuestros mapas cognitivos, de nuestro asiento de pensamientos y emociones el lenguaje de Jesús que fructifica en lucidez, valentía, salvación, prosperidad y victoria.

DEJA EL HORIZONTE EN LA PUERTA

Deja el horizonte en la puerta
Sino te sirve para caminar,
Ansiar equipajes
Subalternos
Hace ladrar
A los perros del cielo…
Que la utopía
Sea la claridad
Que bese
La boca del mundo
Cuando en tus pasos
Permitas al sol
Cosechar su verdad.

MÁS EXCELENTE ARTE

Por Salvador Montoya/Escritor




Estamos sentados en sillas playeras. Yo toco un reggae melancólico en mi guitarra y Pedro una revista política. Las olas golpean los cuerpos emocionados de los bañistas. Playa La Rosa, en Puerto Cabello, a esa hora de la tarde es fértil para meditar. Hay voces vagas, risas, sueños alados y diversión. Sin embargo, Pedro piensa que es el tiempo de las preguntas.
-Salvador, al ver las maravillas del mar, de la naturaleza: ¿tú qué piensas?
¿Será TODO ESTO OBRA DEL AZAR? ¿Seremos obra del azar?
Ahora mi reggae se hace infinito en la meditación. Y agrego con certeza mi posible respuesta como nota incógnita de la música que amo.
-Bueno, tú que tienes una mente científica, fíjate en esto: si tomáramos 27
dados y en cada uno pusiéramos una letra del alfabeto, ¿en qué número de posibilidad de lanzamiento está que saliera el alfabeto en el orden correcto?
Pedro se echa una carcajada de sorpresa. Sus ojos brillan ante lo imprevisto. Y yo prosigo.
-Tomando en cuenta que toda posibilidad elevada a la potencia 50, es matemáticamente imposible.
Definitivamente, hay un creador detrás de todo. Somos creación y arte. Pero de nosotros depende darle el lugar al Creador y permanecer como su más excelente arte. Y esa fue, entonces nuestra conclusión playera.